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Inhalar grandes cantidades de cualquier polvo, incluyendo partículas suficientemente pequeñas (menos de un micrón) para ser consideradas humos, es dañino, a pesar de que el cuerpo humano tiene diferentes mecanismos naturales de defensa. Como resultado, cualquier equipo dentro de la planta que produzca polvo en el área de trabajo deberá conectarse a un sistema apropiado de control de polvos.

Un colector de polvos de filtración seca utiliza la limpieza del tipo Pulse-Jet. Estos tipos de colectores son de los modelos más eficientes de los colectores disponibles y pueden alcanzar una eficiencia de colección de más del 99% con productos muy finos.

El colector tiene una forma física tipo tolva o silo donde la función es colectar el polvo producido por los procesos de la planta. Si las partículas no son tóxicas, el aire limpio puede ser reciclado de vuelta al interior del local o bien al exterior. El polvo recolectado se desecha o dependiendo del tipo de material se puede reutilizar en los mismos procesos productivos. En los colectores de proceso, el polvo recolectado es parte del producto final o bien el producto final, por ejemplo: harinas, cereales, cemento, medicinas.

Un colector de polvo es un sistema que mejora la calidad del aire liberado por procesos industriales o comerciales mediante la recolección de polvo y otras impurezas de un gas o aire. Fue diseñado para separar grandes volúmenes de gas, y consiste en un escape de gas, un filtro de polvo, un limpiador del filtro, y un receptáculo o un sistema removedor del polvo. Se diferencia de los limpiadores de aire en que utilizan un filtro para remover el polvo. El padre de los colectores de polvo fue Wilhelm Beth de Lubeca.

Los colectores de polvos controlan las áreas con polvos fugitivos donde la salud, higiene, limpieza y el medio ambiente pueden verse afectados. En ambos casos, la selección correcta del colector de polvo representa ahorro de energía.

Estos equipos se emplean principalmente para el manejo de materiales sólidos pulverulentos, por ejemplo en la industria química, minera, laboratorios y en todo lugar donde al manejar graneles o procesos que emitan polvos. Su operación es automática, muy sencilla, con consumos de energía moderados y no requiere supervisión para su operación, así como tampoco mantenimientos especializados, cumpliendo con las normas oficiales de calidad del aire, con una eficiencia superior al 99%, en la filtración de polvos y partículas que se capturan.

Un buen colector de polvo requiere un sistema completo que capture, colecte y descargue eficientemente las emisiones de distintos tipos de procesos industriales.

La primera prioridad en la planificación de un sistema de recolección de polvo debe ser determinar la información básica del proyecto, tan completa como sea posible. Esta debe incluir características específicas acerca del polvo que será recolectado, corrientes de aire o gas, así como también los límites aceptables de emisiones, la ubicación y requisitos de la planta. Para después poder realizar una evacuación de la prevención de contaminantes o planes de control.

Finalmente, los colectores industriales necesitan ser rentables y cada vez más eficientes para capturar partículas de polvo fino con el fin de cumplir con las normas más estrictas. Los colectores de polvo en general alcanzan estos objetivos mejor que cualquier otro sistema.

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